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❝The Cutest ❞ 7.05.2012@jueves, julio 05, 2012 ♥

Capitulo 1.


JaeJoong no tenía el dinero  como para pagar un corte de cabello decente por lo que  lo cortaba por sí mismo. Sus ropas francamente no recuerda cuando las consiguió,  un desgastado pantalón de mezclilla ahora lo usaba como bermudas junto a sus camisas a cuadros  que no  podían estar más desgastadas y delgadas.  

No era el chico más pobre de la ciudad porque conocía  quienes debían pedir dinero en las calles para comer, él al menos tenía un empleo como  mesero en uno de esos clubs nocturnos.
Estaba en la  parte más oscura  y problemática de Seúl, el lugar le pagaba una miseria pero gracias a que vivía con su hyung, al menos podía compartir los  gastos. No se quejaba mucho de lo que tenía, después de todo, la vida le habia enseñado quelas personas como él no tenían a derecho a aspirar a algo más que  sobrevivir para el día siguiente.

Sin embargo ese  día, se habia levantado con una extraña incomodidad en el pecho, que solamente se habia agrandado  más cuando vio por primera vez a  aquel joven castaño que  no aparentaba tener más de diecinueve años. El tipo estaba ebrio, abandonado por sus amigos en aquella mesa. JaeJoong simplemente negó con la cabeza mientras recogía las copas, apenado  por el chico que vestía ropa cara, podía apostar a que lo asaltarían y su cuerpo estaría tirado en cualquier callejón por la mañana. Pensar en eso le provocó cierta molestia, una buena vida desperdiciada, si el castaño tenía dinero ¿debería cuidarse un poco  más, no? 

Fue por su bolso después de terminar su turno, cuando se dio cuenta  que el adolescente salía tambaleándose del lugar. JaeJoong no lo pensó dos veces, después de todo, su vida actualmente funcionaba por  medio de impulsos, así habia terminado acostándose con su hyung  para conseguir  un lugar donde dormir. Se despidió rápidamente de su compañera y siguió silenciosamente a ese chico por las oscuras calles. Este  hablaba en susurros, a JaeJoong le pareció que  aún estaba consciente de lo que sucedía a su alrededor, al menos así podría defenderse por si alguien quería cortarle el cuello.   Cuando decidió regresar al departamento desu hyung, el castaño  habia caído de lleno al sucio suelo, quizás se habia equivocado.  Dio media vuelta alejándose pero después escuchó un leve quejido a sus espaldas.

“Diablos “pensó JaeJoong mientras regresaba rápidamente hacia el chico.

— ¿Estás bien?

— ¿Te parece que estoy bien? ¿No eres idiota? Me he caído al suelo.

—Eso ya lo vi. Por eso  la pregunta.
—Desaparece—  El menor se reincorporó. Caminando hacia la avenida. Estuvo a punto de caer de nuevo pero JaeJoong le sujetó como pudo de los hombros.
El chico con alcohol en la sangre con  un extraño reflejo,  deshizo bruscamente  el agarre pero a pesar de eso, él aún  no habia logrado equilibrarse,  por lo que parecía que iba a  conocer cara a cara al suelo, se aferró al mayor  recargando todo su peso.  El otro chico no estaba preparado para soportar ese peso sorpresivamente.

El resultado fue que ambos cayeron.   JaeJoong sobre el castaño, se sonrojó. Últimamente se ponía nervioso ante ese tipo de contacto tan comprometedor. El otro chico se retorció debajo, hasta que finalmente pudo empujarle con fuerza.
 Se levantó como pudo, tomando su bolso descuero. JaeJoong  algo aturdido logró ponerse de pie, colgando su bolso negro sobre su hombro.

—Pervertido—  siseó el menor.

—Tú me tiraste al piso. Debes pesar una tonelada.

— ¿Me estás diciendo gordo? — Los ojos chocolate le vieron entre molestos y sorprendidos. Al parecer el efecto embriagador comenzaba a irse por golpearse tantas veces la cabeza.

—Te estoy diciendo gigantón

—Eres un…

—Estaba preocupado. Creí que te asaltarían ¿no vives aquí, cierto?  Tus ropas caras llaman la atención. Y estando borracho, estas calles son peligrosas y… decidí seguirte. — Le interrumpió.

—No me conoces

—Eras un cliente. — Se encogió de hombros. El castaño a punto de contradecir, cerró la boca, la situación no podría ser más extraña, decidió  ignorar al chico a su lado, ambos siguieron caminando hasta la avenida. JaeJoong pidió un taxi, el otro chico, subió sin siquiera mirarle  ni una vez.

— ¡Eso me pasa por ser una buena persona! — Gritó JaeJoong, esperando que el sujeto en el taxi le escuchara.

Pataleó infantilmente. A partir de ahora, los clientes no serían su prioridad, bien en realidad nunca lo habían sido, pero ese chico le daba más razones porque no lo fueran jamás.

 Por casi una hora espero a que un taxi pasara de nuevo por la desierta avenida en la madrugada, hasta que estuvo completamente seguro que el taxi en el cual se había ido el menor era el último que pasaría
Decidió caminar hasta casa, chasqueó su lengua molesta. Pidiendo que por favor, su hyung no se molestará por llegar tan tarde.

Se puso el gorro de su sudadera color vino, mientras ajustaba su bolso, notó algo extraño. Este estaba más pesado delo normal.   Lo abrió y su contenido le hiso jadear sorprendido.


Libros universitarios, libretas, lápices y una billetera.  Para no tentarse a asimismo por el impulso de robar el dinero en esta última, tomo uno de los libros. Este poseía el logo de una prestigiosa universidad en la zona más lujosa y céntrica de Seúl.  En donde solo se veían Idols, empresarios, artistas, modelos, herederos…ese tipo de personas extremadamente ricas. No le sorprendió que ese chico fuera alguno de ellos. Mañana podría ir a aquella universidad antes de su turno vespertino para devolverlo, y tambien para recuperar el suyo.

En una de las esquinas del libro había una  calcomanía parecida a una tarjeta de presentación. Colgó  nuevamente el bolso en su hombro, intentando leer en la oscuridad. Fue ahí cuando sintió un tirón, y una de esas navajas, que él mismo conocía tan bien, presionando levemente contra su espalda.
Al final, él sería  a quien asaltarían, JaeJoong sonrió irónico. Vaya suerte que tenia, y si no se equivocaba este sería su tercer asalto en el mes.

— ¿Quieres el bolso? Lo siento, pero no es  mío así que debo regresarlo… ¡Hey! — sintió el filo presionar aún más. — Tranquilo. Solo hay libros  aquí, de verdad. — Un brazo rodeó su cuello, el libro que sostenía  su mano cayó  al piso.


Esto se tornaba peligroso y aún mucho más cuando el sujeto se pegó demasiado a su cuerpo. Restregando esa parte en esa otra parte, y a una desagradable lengua fría lamer su  oreja después de una risita ronca.

El muy maldito no  solo quería el bolso, este incluso habia caído de su hombro hasta sus pies.
JaeJoong se enfureció, tal vez entendía un robo, él sabía perfectamente a lo que la pobreza podía llevarte a hacer pero lo otro no tenía ninguna relación con esta. 

Aún a pesar de eso, no forcejeó y se dejó hacer, esperando a que el tipo se distrajera para poder tomar la navaja. Lo demás sería más fácil.

El pelinegro lentamente estiró  el brazo que no estaba apresado tan fuertemente, hacia atrás, hizo una mueca. El muy asqueroso habia metido su mano debajo  de su camisa negra después de desabrochar su sudadera,  tocando su piel desnuda.

JaeJoong mordió sus labios, pensando seriamente en levantar poderosamente su pierna para golpear aquella zona blanda cuando escuchó un frenazo.
Su pulso se aceleró aun más, reconocería aquella motocicleta en donde sea, incluyendo al conductor.
Quien aceleró ruidosamente, llegó hasta donde estaba JaeJoong y su nuevo “amigo”. El pelinegro apenas pudo reaccionar cuando el chico del casco  tomó de los hombros al delincuente, empujándolo poderosamente hacia el suelo, este cayó a sus pies. El hyung de JaeJoong pateó la mano del tipo con una de sus pesadas botas negras, lanzándola navaja a varios metros.

— ¡Espera hyung! — JaeJoong le tomó de los hombros desesperadamente cuando vio como su  compañero sacaba de su chaqueta un arma. —No es para tanto EunJae hyung

Ambos forcejearon la pistola.  El ladrón aprovechó la pequeña discusión para tomar el bolso que estaba  cerca de él y salió corriendo hacia uno de los callejones. EunJae le persiguió aventando su casco para ir más rápido, incluso disparó dos veces antes de perderlo por completo.

— ¡Hyung! — JaeJoong apareció agitado, más por el susto de los disparos que por haber corrido  hasta él. — ¿Estás loco?  La policía está  patrullando ¿Y si escuchan las balas?

— ¿Así es como me agradeces por salvarte? —Preguntó el  pelirrojo visiblemente molesto.

—Asi es como me preocupo por ti. —JaeJoong tomó su mano, apretándola un poco — Gracias.

—Debería conseguirte una…
—Hyung…— le advirtió JaeJoong.

—Estas rompiendo un record del tipo con más asaltos. Estaba preocupado así que salí a buscarte. ¿Y ahora  no sólo te estaban asaltando si no que…?  A partir de ahora yo te recojo del trabajo. —Siseó EunJae —Ahora déjame ir a recuperar tus cosas— susurró, buscando con la mirada   algún posible camino por tomar.

—En realidad no es  mío. Lo tomé por error

— ¿Y el tuyo?

Jaejoong se percató de  algo muy importante. ¿Cómo iría con ese castaño  con las manos vacías pidiendo su bolso de vuelta? — ¡Mi maldita paga estaba ahí! —recordó.

— ¿Cuánto era?

— ¿Los tres meses de mi paga? No recuerdo, creo que incluso más. Se habían atrasado en hacerlo y me pagaron todo junto hoy. — Kim revolvió sus cabellos. — ¿Eran solo algunas libretas y dos libros, no? El cliente  puede conseguirás libretas, no son más valiosas que todo mi salario

—Puedo buscar a ese imbécil y recuperarlo— insistiendo, el mayor se encogió de hombros como si no fuera la gran cosa.

—Olvídalo ¿Tú lo que quieres es acción está noche, no? — Murmuró sin pensar.

—Bueno… sí tu quieres…—  Se burló EunJae  por el doble sentido, acercándose bromeando y siendo serio a la vez.

Jaejoong le entregó el casco negro al mayor, evitándose el lujo de rechazarlo directamente, no podría, no  si no quería terminar en la calle.

—Tengo sueño y estoy preocupado. — Se quejó, con toda la lástima que fuese capaz de dar con su rostro afligido, dejando una vez más, su herido orgullo de lado.

—Puedo distraerte fácilmente—  le susurró al oído, Jaejoong apretó los puños cambiando de táctica.
Abrazó a su hyung por la cintura, recargándose en el frio pecho. —Quiero dormir, asi recuperaré energías ¿está bien? Tengo mucho sueño y estoy asustado.

Reprimió una pequeña sonrisa, cuando el pelirrojo  besó su frente, supo que esa noche se habia salvado. Si habia algo que habia aprendido de su hyung, era que cuando hacia este tipo de gestos sería porque lo dejaría en paz.

Aunque momentáneamente sintió pena consigo mismo, hacer estas cosas para no dormir en las calles… pero entonces recordó lo sucedido aquella mañana, cuando el cuerpo de un muchacho no mayor que él habia sido encontrado muerto por inanición. Un escalofrío recorrió su espalda, abrazó  con más fuerza a su hyung. Este lo malinterpretó porque besó sus labios ligueramente.

JaeJoong bajó la vista apenado consigo mismo, con su hyung, con su vida.  Ambos regresaron hasta donde se encontraba la motocicleta.  El mayor le puso el casco y le sonrió ligeramente. Antes de subir, Jaejoong  regresó por el libro tirado en la calle.

Al menos podré regresarle algo, pensó JaeJoong, igualmente ese  niño rico tendría que comprender que no habia sido su intención perder sus cosas.
Suspiró no muy seguro de esto último, pero no debía ser tan negativo al respecto. Lo peor que podría suceder es que tuviera que comprarle el libro faltante ¿no?

— ¿Jae?

—Ya voy. —  JaeJoong subió, rodeando con un brazo la cintura del pelirrojo.

Se recargó levemente en la espalda del mayor, finalmente podía sentir el cansancio de un día tan pesado.  De un momento a otro, le habia dado sueño y la sensación incomoda en su pecho aparecía de nuevo. Aquella resignación y pesadumbre no se iba.

Pero ya debería estar acostumbrado a vivir de esa forma. De reojo observó la cabellera pelirroja de su hyung, por quién sentía algo de afecto, pero definitivamente no le gustaba de esa forma. No le gustaban los hombres, y para él, era lo más humillante que tenía que soportar.  El fingir esa especie de relación amorosa con aquel chico, todo porque de esa forma tenía un lugar seguro donde estar. Porque definitivamente regresar a la calle no era una opción. JaeJoong, a sus diecinueve años habia experimentado lo que de verdadera la pobreza, días sin comer, sin  dormir, sin asearse frecuentemente, esa desesperación en que los días eran iguales, el tiempo se detenía y él nunca podría salir de esa pesadilla.

Por lo que absolutamente preferiría mil veces estar con EunJae hyung a que regresar a eso.

Aferró aquel libro  con el brazo libre a su pecho, era la primera vez que veía  uno de ese tipo
 Y le daba algo de envidia. JaeJoong muy apenas sabía leer  el hangul.

Cerró los ojos, disfrutando la brisa nocturna,  tratando de no pensar en ese momento acerca de su triste realidad.

Aunque en motocicleta puede ser difícil, él estuvo a punto de quedarse dormido durante el camino al departamento EunJae.

*
*
Despertó exactamente a las cinco y media. Con un dolor de cabeza torturándole, tomó una ducha rápida.
Shim ChangMin bebía café con leche, abría una de esos bocatas empaquetadas del supermercado mientras encendía la televisión. El programa de cocina se trasmitía, mostrando deliciosos platillos coreanos, ChangMin hizo un pequeño puchero mirando de reojo su comida y la del programa. Suspiró, no le vendría mal algo de ddeokbokki hecho en casa.

Tomó dos capsulas suplementarias para la resaca.  Se habia pasado anoche, todo por culpa de Park YooChun quien le incitaba a terminarse  cada botella de soju qué pedía, alegando que no se cumplían dieciocho años todos los días ¿para qué? 

Al final de todo el muy infeliz le habia dejado por irse con  aquella ex novia que se habia encontrado en el club. Vaya amigo que tenía.

Vistió su chaqueta color caqui para salir, mientras consultaba la hora en el reloj colgado en la pared, tomó su bolso del sofá donde lo habia dejado la noche de ayer. Se sorprendió al notarlo realmente ligero,  quizas demasiado.  Tomó asiento rápidamente, abriendo el cierre.

— ¿Qué? — susurró, incrédulo. El contenido del bolso era una camisa negra y celeste a cuadros, un anticuado mp3, unos converse desgastados y una billetera masculina de Hello Kitty ¿venden esta clases de cosas?, pensó extrañado.

Cuando cayó en cuenta de algo, sus manos quedaron paralizadas por lo que el bolso en un golpe  hueco estuvo en el suelo. Sus redondos ojos castaños mirando a la nada.

Este no era su bolso, si bien era de cuero negro, pero cuero de verdad. No era una imitación como este y las correas eran más largas. Y su llavero de papas fritas colgaba del cierre principal.
Revisó los cierres laterales.
No.
Vacías.
No podía ser. 

Definitivamente, estaba en grandes problemas.  Era un estúpido por no haberlo guardado correctamente en algún cajón.


Abrió la extraña billetera, esperando encontrar alguna identificación o dirección. Había seiscientos dólares solamente, lo que le hizo entender que si hubiese sido un robo no hubiesen dejado aquel dinero.  Buscó en el pequeño cierre, encontró  una foto en polaroid  a la mitad. Le pareció haber visto esa cara antes, era el chico que habia estado molestándolo anoche.  Así que él se habia quedado con el bolso del irritante sujeto, tenía que encontrarlo.

Debía llamar a YooChun, él tenía que saberla ubicación.
Entonces recordó que su celular también lo habia perdido, pero en la mesa del club.
Arrojó la estúpida e inútil imitación barata, esta chocó contra  aquella lujosa lámpara de diseñador. El caro artículo cayó al suelo, estrellándose.

ChangMin maldijo su suerte  por lo bajo.

Recogió el bolso, descuidadamente lo colgó en su hombro y salió dando un portazo.
En el mismo momento, el fuerte estruendo provocado por el golpe de la madera, taladró su cabeza.  Tuvo que recargarse levemente en la puerta, presionando sus sienes en círculos.

Hizo una mueca, pidiendo que las capsulas hicieran su función rápido.
Decidió usar las escaleras,  en vez del ascensor que podría hacerle sentir aún más mareado. Tardó quince minutos en llegar al estacionamiento, cuando finalmente visualizó su Volvo color plata por un momento de forma paranoica pensó que sus llaves estarían tambien en su bolso perdido. Suspiró aliviado, revisando en el bolsillo de su liguera chaqueta. Sus llaves estaban ahí, a salvo.

Tuvo que agradecer solo un poco a YooChun, por llegar ayer a su departamento repentinamente y así no tener que usar su precioso auto.

Después de todo era el bebé de ChangMin. Su segundo amor  después de la comida. Si llegase a perderlo no sabría cómo vivir sin él.

Con profunda devoción, el rostro ahora relajado de ChangMin le sonrió tiernamente al hermoso color plata. Cuidadosamente cerró la puerta al entrar al vehículo, aunque arrojó el pedazo de cuero falso al asiento copiloto, la foto de polaroid  salió accidentalmente del bolso.


Su sonrisa se amplió al escuchar el suave sonido del motor. El interior del auto estaba impecable, y aquel relajante aroma a nuevo era el favorito de ChangMin.

Su humor iba mejorando poco a poco, así como el dolor de cabeza desaparecía.

¿Por qué preocuparse  demasiado después de todo?  Solo debía buscar a Yoochun para saber la dirección del lugar y hablar de forma civilizada con el muchacho que debía tener su bolso.

En el peor de los casos, si aquel chico no le regresaba lo que era suyo, bien, ChangMin estaba seguro que él no sería el único que  estaría en problemas. 

Si no también el infeliz que se atreviera a quedarse con aquel bolso donde estaba su futuro. A decir verdad, ChangMin dio un poco de miedo en aquel momento. Su sonrisa se mantenía tensa, sus ojos enrojecieron y sus manos apretaron fuertemente el volante. Dio una vuelta peligrosa y rápida,  si no lo recuperaba entonces  no sólo él estaría definitivamente muy muerto.


También el pálido chico pelinegro que hacia el signo de paz de aquella fotografía lo pagaría muy caro.

.*.*                                                                                                                                                    **._.
¨*
*
— ¿A dónde vas?” —preguntó EunJae soñoliento, tallando sus ojos con el dorso de la mano

Jaejoong estaba en la puerta del departamento, a punto de salir.  Habia puesto especial atención a su cabello, usualmente simplemente lo peinaba un poco con sus dedos. Hoy lo habia cepillado cuidadosamente, su  pantalón corto  y el jersey guindo que llevaba puestos estaban recién lavados.

Sin embargo, no sabía exactamente porque esa mañana habia puesto tanta atención a su imagen cuando nunca lo hacía. El rostro de aquel castaño  apareció en su mente repentinamente. Bueno, esa no era la razón, al menos Kim JaeJoong prefería pensar que se debía a que iría a la parte rica de la ciudad.

—Tengo que salir—pronunció cuando su hyung le abrazó por la espalda, impidiéndole avanzar.


—Quédate, hagamos otra cosa

—EunJae hyung, por favor—Jaejoong se removió solo un poco entre el abrazo, entrelazó sus dedos con el mayor y suavemente deshizo el  agarre. —No voy a tardar.

El pelirrojo entrecerró los ojos,  mirándolo mal. JaeJoong mordió su labio inferior, no le gustaba para nada cuando su hyung se molestaba aunque fuera solo un poco con él. Aquel inmenso miedo a que lo echara a la calle reaparecía cuando veía su rostro enojado.

JaeJoong suspiró, resignado a sacrificarse por la causa. Después de todo era cierto, casi por dos semanas  habia estado evitando a EunJae, después de lo que habia pasado. Y es que aún no lo podía creer, su primera vez…habia sido con un chico.

— ¿Estas enojado?

— ¿Tú qué crees?,  ¿Qué fue eso de irte a dormir al sofá a mitad de la noche? — preguntó con esa voz aterciopelada. —Y ahora simplemente te ibas sin decirme nada.

—No te enojes, por favor. —JaeJoong respiró profundamente, tomó la mano del mayor. EunJae hizo ademan de soltarse  pero cuando los labios del pelinegro besaron los suyos, desistió inclinándose para profundizar el beso.

JaeJoong tuvo que soportarlo por casi un minuto hasta que EunJae  sujetó su cintura fuertemente, atrayéndolo al interior.
Tomó ambas mejillas del pelirrojo para alejarse, fingió una sonrisa apenada.

—No quiero que te enojes conmigo, hyung—le dijo algo que por lo menos era cierto.

—Humm…— EunJae sonrió de medio lado, enternecido.  Besó la mejilla del menor. —Tienes una hora.

JaeJoong rehuyó a esa mirada, resistiendo las ganas de limpiar su boca. Él no podía negar que EunJae era un joven de veinticinco años realmente apuesto pero él problema es que a JaeJoong no le gustaba de esa forma.

Tomó la deshilachada mochila  de tela colgándola en su hombro.

—Hasta luego

A sí mismo, giró sobre sus talones  mordiendo su labio. Sentía culpabilidad, cariño incomodidad por EunJae.

Caminó calle arriba  hasta tomar el autobús.
Se sentó muy atrás de este y sacó el libro que regresaría.
Pasó sus dedos por aquel nombre.

—Shim ChangMin. —Susurró.

Los grandes ojos color chocolate  que había visto tan de cerca la noche anterior vinieron a su mente. Se sonrojo al recordar la calidez que sintió de aquel cuerpo. Negó con la cabeza aturdida por sus pensamientos, guardo el libro rápidamente en la mochila.


Tuvo que tomar dos camiones, tardando  más de media hora en llegar a la zona céntrica de Seúl.
Habia venido aquí hace tres años si normal recordaba.  JaeJoong admiraba los grandes y lujosos  edificios, las personas caminaban rápidamente, las calles estaban realmente limpias.  

Todo era tan diferente al lugar donde JaeJoong habia vivido siempre, sin embargo se prometió que algún día  caminaría por las avenidas abarrotadas de gente disfrutando del hermoso paisaje de urbanización sin ninguna de las preocupaciones que tenía ahora.  

Recargó su cabeza en la ventana,  reprimiendo un suspiro.  A veces no se entendía a sí mismo, días simplemente quería mantenerse como estaba justo ahora,  engañando a EunJae con sentimientos falsos, trabajar para sobrevivir, solo eso. Otras veces quería huir de todo, superarse, aspirar a algo más que recibir  una buena propina, dejar de depender de su hyung.
Tomó la mochila, bajando del  vehículo. Según las indicaciones que le habían dado cuando subió al segundo camión, estaba en Handong.  La zona comercial, donde se supone la universidad estaría.

Caminó un par de cuadras,  distrayéndose un par de veces en las vitrinas de los locales,  viendo las cosas quejamos podría comprar.   De un momento a otro, se veían más jóvenes que adultos caminando por la alameda.  Levantó la vista, a lo lejos.
Visualizó un enorme edificio  un tanto moderno.  El Tecnológico de Seúl. 

Por un momento pensó que no lo dejarían entrar, que le pedirían alguna identificación, pero tantos jóvenes entraban y salían  por lo que se entremezcló  en un pequeño grupo.  Seis iban metidos en su plática, pero uno de ellos no. Casualmente fue con quien JaeJoong chocó por estar  mirando a otro lado vigilando a los guardias mientras caminaba.

—Ups, lo siento. — Susurró bajito, tratando de pasar desapercibido para finalmente poder alejarse del campo visual de los vigilantes.

— ¿Intentado entrar a una institución privada? Tsk. —YooChun negó con la cabeza, chasqueando la lengua con diversión.

—E-e-h… no es cierto. Puedo entrar aquí si quiero.

JaeJoong se adelantó como si no lo hubiese escuchando pero el otro chico lo alcanzó rápidamente.

— ¿De verdad, JaeJoong? —  Alzó una ceja, sonriendo.

— ¿Cómo sabes mi nombre? — JaeJoong volteó a ambos lados. ¿De verdad no encajaba ahí? ¿Se veía tan pobre que era imposible entrar aquí?  ¿Y por qué ese chico se sabía su nombre?

—Nunca olvido un rostro y menos uno cómo el tuyo. Hablamos  un segundo ayer, en el club, bien en realidad te pedí unas bebidas. Tú uniforme tenía tu nombre.  Además no dejabas de ver a mi amigo ¿eh? Incluso mi ex lo notó — YooChun palmeó la espalda de JaeJoong. —Pero no puedes acosarlo así, si no lo conoces mucho ¿Verdad?

— ¡No lo estoy acosando! — gritó en un susurró, intentando no llamar la atención. Se alejó del chico que vestía ropa costosa

—Oh, sí, sí seguro —rió, guiñándole un ojo de forma cómplice.
—Es en serio —JaeJoong rebuscó en su mochila. Sacando el libro de ChangMin  —Esto es de tu amigo,  él se quedó con mi bolso, así que vine a que me lo devolviera.

—   Oh my god!  ¿Ustedes durmieron juntos? — YooChun cubrió su boca, divertido. Bien que ChangMin habia disfrutado su cumpleaños. Y él que se había sentido tan solo un poco mal por haberlo abandonado  en el club sin avisarle.

— ¡Que! ¿Cómo se te ocurre eso? —preguntó JaeJoong escandalizado.

—Oh, vamos…se quedaron con las cosas del otro…
El pelinegro le interrumpió. —Como sea. Necesito hablar con él.  ¿Sabes dónde puedo encontrarlo?

—No tenemos la misma clase  pero puedo llevarte hasta él. Siempre llega a la misma hora con el amor de su vida — YooChun le sonrió amablemente, por un solo un rápido  instante JaeJoong creyó que era una buena persona. —Haré todo lo que me pidas. ¡Oh! ¡Mi ChangMini ya no es virgen!  ¡Gracias, JaeJoong!

Reitero, por un efímero instante.

*
*
*¨:.
ChangMin estacionó su preciado volvo  con mucho orgullo.  Caminó por el estacionamiento para estudiantes con una momentánea sonrisa, su volvo era el mejor auto de todo el lugar.

Hasta que dicha sonrisa desapareció cuando visualizó  a su mejor amigo YooChun sonriendo  divertido, justo como cuando tenía algo mente.
Suspiró.
No estaba para esas cosas hoy. Esa clase de expresión siempre aparecía cuando YooChun arreglaba una cita con alguna chica para él.

Pensó en ignorarlo por esta vez, cuando recordó que tenía que saber la dirección del club. ¿Cómo pudo haberlo olvidado?  ¡El cheque de la cuarta parte de su herencia estaba ahí!

Tristemente, su herencia estaba dividida en cuatro partes;  diez millones, veinte, veinte y otros diez. Le habían entregado el primer cheque anual con el cual ChangMin podría pasar el dinero de la cuenta de su padre a la suya. Pasaría otro año para que volvieran a darle otro. Hasta cumplir  veinte años recibiría toda la exorbitante cantidad de sesenta millones de dólares.   Por mientras  recibiría un cheque por año hasta alcanzar determinada edad. Todo un fastidio.

Lo peor de todo es que debía buscar al muchacho para recuperar el cheque. Solo una vez se le era entregado, además el abogado de su padre vivía en América, sería casi imposible poder ponerse en contacto con él para pedirle otro de los de los tres cheques restantes que le habia echo su padre. Esos cheques no podían repetirse pues tenían la firma del señor Shim, él y su hermana, quien no veía desde los cinco años,  eran los únicos herederos. Solo con esos cheques podía pedir el dinero de la cuenta de su padre en el banco.

Se detuvo en seco. ¿Entonces no podría  cobrar  nunca el dinero del primer cheque? ¿O  tendría esperar hasta el año siguiente a que el abogado regresará a Corea para hablarle del incidente?  ¿Qué haría sin dinero por todo un año?

Era un hecho que él no estaba dispuesto  dejar aquellos diez millones sin cobrar nunca.  El abogado debía tener una alternativa para… no… No era momento de alarmarse por algo como eso.

Él recuperaría ese pedacito de papel demasiado valioso, tenía que hacerlo. Era de vida o muerte.

Repentinamente una mano en su hombro lo sobresaltó.

— ¡ChangMin-ah! ¡Estaba llamándote!

—YooChun, necesito que me lleves a ese club de nuevo, por favor. — ChangMin pidió con determinación.

Al ver esto, YooChun rió en carcajadas.

—Ahh que lindos son ustedes. — Murmuró con ternura después, negando con la cabeza, sacudió los cabellos de ChangMin como si fuese un perrito.

— ¿De qué estás hablando? — el castaño le miró como si se hubiese vuelto loco, bueno, aún más loco.

— ¿Es amor a primera vista, verdad? —YooChun le sonrió orgulloso.  —Creces tan rápido, aún recuerdo  cuando te enamoraste de mi pastel de cumpleaños a los seis años y  decías que no querías que lo mataran—  y volvió a reír, pero esta vez abrazando a ChangMin. 

—Estas…Drogado—  siseó, zafándose rápidamente de los brazos  de quien comenzaba a tenerle miedo.

—No, no,hoy no— YooChun ignoró el gesto de ChangMin, rodeó con un brazo los hombros del menor, conduciéndolo hacia el edificio más cercano, hasta las bancas del pequeño jardín frente a este.

ChangMin le miraba desconfiado, hasta que volteó  al frente.

— ¡Joongie! — llamó.
ChangMin visualizó a un muchacho pelinegro, algo fuera de lugar indeciso entre sentarse o mantenerse de pie.

Era el chico de ayer.

Soltándose del brazo del mayor, corrió hacia él.
YooChun vio aquello enternecido, como  lo más romántico que habia visto. ChangMin corriendo hacia su amado quien estaba debajo de un árbol de cerezos.


—Ahh, el amor…Soy todo un Cupido —levemente dio un toquecito a su quijada con el puño cerrado, felicitándose, segundos  después fue a su clase, dejándolo a los dos enamorados tiempo para ellos solos.

Tantos años habia estado esperando a que ese  pequeño ChangMini tuviera una novia, incluso si fuese un chico  también  estaba perfecto.


*
*
— ¿Y bien? —  preguntó ChangMin, algo molesto.
— ¿Shim Chang...?

—Sí y  no me interesa—  le interrumpió antes de que JaeJoong dijese su nombre. — ¿Lo tienes?

JaeJoong desvió la mirada. Los ojos de ChangMin, esos grandes ojos le ponían nervioso si de por sí la situación era preocupante. El castaño de verdad parecía desesperado por tener sus cosas de vuelta.

“Tranquilo, JaeJoong, lo valioso en ese bolso eran los libros.” Tragó saliva. “Él debe entender. ¿Verdad…?”

Sacó el libro de su mochila. Entregándoselo al más alto quien lo observó interrogante.

— ¿Y el bolso? —  JaeJoong sintió un escalofrío. ChangMin no estaba ni un poquito interesado en el libro, él quería el bolso que le habían robado.

— ¿Qué habia en él? — preguntó. Se alejó un poco, cuando después de preguntar ChangMin se acercó amenazante  a él.

— ¿Dónde está?

—Escucha, yo…—piensa rápido, Kim JaeJoong. — ¿Dónde está el mío?

—Está en mi auto, sígueme. —  JaeJoong asintió. Caminando detrás de ChangMin, mientras veía la espalda de aquel alto muchacho sintió miedo. ¿Y si habia algo más ahí? ¿Y si él bolso era uno de esos que valía una fortuna como a los ricos les gustaba comprar?  ¿Cómo le pagaría eso? No creía que alcanzaran sus seiscientos dólares.

Su pulso se aceleró. Dio media vuelta, alejándose del castaño caminando rápidamente, cerró los ojos comenzando acorrer como loco. No pasaron más de treinta segundos cuando un enojado ChangMin tomó por el brazo de regreso, casi arrastrándolo hacia un coche plateado.


— ¡Más te vale no huir, solo yo puede cobrar ese cheque! — siseó, abriendo la puerta de su volvo, tomó el bolso de JaeJoong y se lo dio bruscamente.

—Dame el mío —  JaeJoong apretó lo entre sus brazos, sintiendo su ropa dentro. ¿Cheque? ¿En el bolso?

— ¿Qué estas esperando? ¿No lo tienes aquí? Vamos, no tengo tiempo—  apremió el menor.

Dio un paso hacia atrás. — ¿Un cheque? ¿De cuánto era? — Tal vez pueda pagárselo poco a poco…

—Mucho dinero. — Respondió con sospecha, temiendo lo peor. — ¿Por qué lo preguntas? ¿Lo tienes, o  no?

—No — suspiró JaeJoong con los ojos cerrados, resignado.

ChangMin lo tomó del cuello de la camisa. — ¿Qué?   ¡¿QUÉ?! —Le sacudió fuertemente. — ¿¡Estas bromeando, verdad? ¡Tienes que estar bromeando!

— ¡Me lo robaron! — JaeJoong como pudo quitó las duras manos de su cuello. — ¡No fue mi culpa, tú me dejaste solo y te fuiste en el taxi que pedí para MÍ!

ChangMin le miraba con los ojos totalmente abiertos. —Vamos, dí que no es cierto— susurró.

El pelinegro le miró preocupado de que pudiese estar en shock, un ataque de nervios. —Te lo pagaré ¿está bien?

—En tu vida —  murmuró lentamente.  —Diez millones. ¿Puedes pagarme diez millones, verdad? ChangMin rió histéricamente, asintiendo.

— ¿D-De wons? —  Un mareo. Estaba a punto de desmayarse.

—Dólares. —Susurró ChangMin mirando a lanada.

A Jaejoong le temblaron las rodillas.
Pensó fugazmente, en que no habia desayunado  antes de que todo se volviera negro.

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❝The Cutest ❞ 7.05.2012@jueves, julio 05, 2012 ♥

Capitulo 1.


JaeJoong no tenía el dinero  como para pagar un corte de cabello decente por lo que  lo cortaba por sí mismo. Sus ropas francamente no recuerda cuando las consiguió,  un desgastado pantalón de mezclilla ahora lo usaba como bermudas junto a sus camisas a cuadros  que no  podían estar más desgastadas y delgadas.  

No era el chico más pobre de la ciudad porque conocía  quienes debían pedir dinero en las calles para comer, él al menos tenía un empleo como  mesero en uno de esos clubs nocturnos.
Estaba en la  parte más oscura  y problemática de Seúl, el lugar le pagaba una miseria pero gracias a que vivía con su hyung, al menos podía compartir los  gastos. No se quejaba mucho de lo que tenía, después de todo, la vida le habia enseñado quelas personas como él no tenían a derecho a aspirar a algo más que  sobrevivir para el día siguiente.

Sin embargo ese  día, se habia levantado con una extraña incomodidad en el pecho, que solamente se habia agrandado  más cuando vio por primera vez a  aquel joven castaño que  no aparentaba tener más de diecinueve años. El tipo estaba ebrio, abandonado por sus amigos en aquella mesa. JaeJoong simplemente negó con la cabeza mientras recogía las copas, apenado  por el chico que vestía ropa cara, podía apostar a que lo asaltarían y su cuerpo estaría tirado en cualquier callejón por la mañana. Pensar en eso le provocó cierta molestia, una buena vida desperdiciada, si el castaño tenía dinero ¿debería cuidarse un poco  más, no? 

Fue por su bolso después de terminar su turno, cuando se dio cuenta  que el adolescente salía tambaleándose del lugar. JaeJoong no lo pensó dos veces, después de todo, su vida actualmente funcionaba por  medio de impulsos, así habia terminado acostándose con su hyung  para conseguir  un lugar donde dormir. Se despidió rápidamente de su compañera y siguió silenciosamente a ese chico por las oscuras calles. Este  hablaba en susurros, a JaeJoong le pareció que  aún estaba consciente de lo que sucedía a su alrededor, al menos así podría defenderse por si alguien quería cortarle el cuello.   Cuando decidió regresar al departamento desu hyung, el castaño  habia caído de lleno al sucio suelo, quizás se habia equivocado.  Dio media vuelta alejándose pero después escuchó un leve quejido a sus espaldas.

“Diablos “pensó JaeJoong mientras regresaba rápidamente hacia el chico.

— ¿Estás bien?

— ¿Te parece que estoy bien? ¿No eres idiota? Me he caído al suelo.

—Eso ya lo vi. Por eso  la pregunta.
—Desaparece—  El menor se reincorporó. Caminando hacia la avenida. Estuvo a punto de caer de nuevo pero JaeJoong le sujetó como pudo de los hombros.
El chico con alcohol en la sangre con  un extraño reflejo,  deshizo bruscamente  el agarre pero a pesar de eso, él aún  no habia logrado equilibrarse,  por lo que parecía que iba a  conocer cara a cara al suelo, se aferró al mayor  recargando todo su peso.  El otro chico no estaba preparado para soportar ese peso sorpresivamente.

El resultado fue que ambos cayeron.   JaeJoong sobre el castaño, se sonrojó. Últimamente se ponía nervioso ante ese tipo de contacto tan comprometedor. El otro chico se retorció debajo, hasta que finalmente pudo empujarle con fuerza.
 Se levantó como pudo, tomando su bolso descuero. JaeJoong  algo aturdido logró ponerse de pie, colgando su bolso negro sobre su hombro.

—Pervertido—  siseó el menor.

—Tú me tiraste al piso. Debes pesar una tonelada.

— ¿Me estás diciendo gordo? — Los ojos chocolate le vieron entre molestos y sorprendidos. Al parecer el efecto embriagador comenzaba a irse por golpearse tantas veces la cabeza.

—Te estoy diciendo gigantón

—Eres un…

—Estaba preocupado. Creí que te asaltarían ¿no vives aquí, cierto?  Tus ropas caras llaman la atención. Y estando borracho, estas calles son peligrosas y… decidí seguirte. — Le interrumpió.

—No me conoces

—Eras un cliente. — Se encogió de hombros. El castaño a punto de contradecir, cerró la boca, la situación no podría ser más extraña, decidió  ignorar al chico a su lado, ambos siguieron caminando hasta la avenida. JaeJoong pidió un taxi, el otro chico, subió sin siquiera mirarle  ni una vez.

— ¡Eso me pasa por ser una buena persona! — Gritó JaeJoong, esperando que el sujeto en el taxi le escuchara.

Pataleó infantilmente. A partir de ahora, los clientes no serían su prioridad, bien en realidad nunca lo habían sido, pero ese chico le daba más razones porque no lo fueran jamás.

 Por casi una hora espero a que un taxi pasara de nuevo por la desierta avenida en la madrugada, hasta que estuvo completamente seguro que el taxi en el cual se había ido el menor era el último que pasaría
Decidió caminar hasta casa, chasqueó su lengua molesta. Pidiendo que por favor, su hyung no se molestará por llegar tan tarde.

Se puso el gorro de su sudadera color vino, mientras ajustaba su bolso, notó algo extraño. Este estaba más pesado delo normal.   Lo abrió y su contenido le hiso jadear sorprendido.


Libros universitarios, libretas, lápices y una billetera.  Para no tentarse a asimismo por el impulso de robar el dinero en esta última, tomo uno de los libros. Este poseía el logo de una prestigiosa universidad en la zona más lujosa y céntrica de Seúl.  En donde solo se veían Idols, empresarios, artistas, modelos, herederos…ese tipo de personas extremadamente ricas. No le sorprendió que ese chico fuera alguno de ellos. Mañana podría ir a aquella universidad antes de su turno vespertino para devolverlo, y tambien para recuperar el suyo.

En una de las esquinas del libro había una  calcomanía parecida a una tarjeta de presentación. Colgó  nuevamente el bolso en su hombro, intentando leer en la oscuridad. Fue ahí cuando sintió un tirón, y una de esas navajas, que él mismo conocía tan bien, presionando levemente contra su espalda.
Al final, él sería  a quien asaltarían, JaeJoong sonrió irónico. Vaya suerte que tenia, y si no se equivocaba este sería su tercer asalto en el mes.

— ¿Quieres el bolso? Lo siento, pero no es  mío así que debo regresarlo… ¡Hey! — sintió el filo presionar aún más. — Tranquilo. Solo hay libros  aquí, de verdad. — Un brazo rodeó su cuello, el libro que sostenía  su mano cayó  al piso.


Esto se tornaba peligroso y aún mucho más cuando el sujeto se pegó demasiado a su cuerpo. Restregando esa parte en esa otra parte, y a una desagradable lengua fría lamer su  oreja después de una risita ronca.

El muy maldito no  solo quería el bolso, este incluso habia caído de su hombro hasta sus pies.
JaeJoong se enfureció, tal vez entendía un robo, él sabía perfectamente a lo que la pobreza podía llevarte a hacer pero lo otro no tenía ninguna relación con esta. 

Aún a pesar de eso, no forcejeó y se dejó hacer, esperando a que el tipo se distrajera para poder tomar la navaja. Lo demás sería más fácil.

El pelinegro lentamente estiró  el brazo que no estaba apresado tan fuertemente, hacia atrás, hizo una mueca. El muy asqueroso habia metido su mano debajo  de su camisa negra después de desabrochar su sudadera,  tocando su piel desnuda.

JaeJoong mordió sus labios, pensando seriamente en levantar poderosamente su pierna para golpear aquella zona blanda cuando escuchó un frenazo.
Su pulso se aceleró aun más, reconocería aquella motocicleta en donde sea, incluyendo al conductor.
Quien aceleró ruidosamente, llegó hasta donde estaba JaeJoong y su nuevo “amigo”. El pelinegro apenas pudo reaccionar cuando el chico del casco  tomó de los hombros al delincuente, empujándolo poderosamente hacia el suelo, este cayó a sus pies. El hyung de JaeJoong pateó la mano del tipo con una de sus pesadas botas negras, lanzándola navaja a varios metros.

— ¡Espera hyung! — JaeJoong le tomó de los hombros desesperadamente cuando vio como su  compañero sacaba de su chaqueta un arma. —No es para tanto EunJae hyung

Ambos forcejearon la pistola.  El ladrón aprovechó la pequeña discusión para tomar el bolso que estaba  cerca de él y salió corriendo hacia uno de los callejones. EunJae le persiguió aventando su casco para ir más rápido, incluso disparó dos veces antes de perderlo por completo.

— ¡Hyung! — JaeJoong apareció agitado, más por el susto de los disparos que por haber corrido  hasta él. — ¿Estás loco?  La policía está  patrullando ¿Y si escuchan las balas?

— ¿Así es como me agradeces por salvarte? —Preguntó el  pelirrojo visiblemente molesto.

—Asi es como me preocupo por ti. —JaeJoong tomó su mano, apretándola un poco — Gracias.

—Debería conseguirte una…
—Hyung…— le advirtió JaeJoong.

—Estas rompiendo un record del tipo con más asaltos. Estaba preocupado así que salí a buscarte. ¿Y ahora  no sólo te estaban asaltando si no que…?  A partir de ahora yo te recojo del trabajo. —Siseó EunJae —Ahora déjame ir a recuperar tus cosas— susurró, buscando con la mirada   algún posible camino por tomar.

—En realidad no es  mío. Lo tomé por error

— ¿Y el tuyo?

Jaejoong se percató de  algo muy importante. ¿Cómo iría con ese castaño  con las manos vacías pidiendo su bolso de vuelta? — ¡Mi maldita paga estaba ahí! —recordó.

— ¿Cuánto era?

— ¿Los tres meses de mi paga? No recuerdo, creo que incluso más. Se habían atrasado en hacerlo y me pagaron todo junto hoy. — Kim revolvió sus cabellos. — ¿Eran solo algunas libretas y dos libros, no? El cliente  puede conseguirás libretas, no son más valiosas que todo mi salario

—Puedo buscar a ese imbécil y recuperarlo— insistiendo, el mayor se encogió de hombros como si no fuera la gran cosa.

—Olvídalo ¿Tú lo que quieres es acción está noche, no? — Murmuró sin pensar.

—Bueno… sí tu quieres…—  Se burló EunJae  por el doble sentido, acercándose bromeando y siendo serio a la vez.

Jaejoong le entregó el casco negro al mayor, evitándose el lujo de rechazarlo directamente, no podría, no  si no quería terminar en la calle.

—Tengo sueño y estoy preocupado. — Se quejó, con toda la lástima que fuese capaz de dar con su rostro afligido, dejando una vez más, su herido orgullo de lado.

—Puedo distraerte fácilmente—  le susurró al oído, Jaejoong apretó los puños cambiando de táctica.
Abrazó a su hyung por la cintura, recargándose en el frio pecho. —Quiero dormir, asi recuperaré energías ¿está bien? Tengo mucho sueño y estoy asustado.

Reprimió una pequeña sonrisa, cuando el pelirrojo  besó su frente, supo que esa noche se habia salvado. Si habia algo que habia aprendido de su hyung, era que cuando hacia este tipo de gestos sería porque lo dejaría en paz.

Aunque momentáneamente sintió pena consigo mismo, hacer estas cosas para no dormir en las calles… pero entonces recordó lo sucedido aquella mañana, cuando el cuerpo de un muchacho no mayor que él habia sido encontrado muerto por inanición. Un escalofrío recorrió su espalda, abrazó  con más fuerza a su hyung. Este lo malinterpretó porque besó sus labios ligueramente.

JaeJoong bajó la vista apenado consigo mismo, con su hyung, con su vida.  Ambos regresaron hasta donde se encontraba la motocicleta.  El mayor le puso el casco y le sonrió ligeramente. Antes de subir, Jaejoong  regresó por el libro tirado en la calle.

Al menos podré regresarle algo, pensó JaeJoong, igualmente ese  niño rico tendría que comprender que no habia sido su intención perder sus cosas.
Suspiró no muy seguro de esto último, pero no debía ser tan negativo al respecto. Lo peor que podría suceder es que tuviera que comprarle el libro faltante ¿no?

— ¿Jae?

—Ya voy. —  JaeJoong subió, rodeando con un brazo la cintura del pelirrojo.

Se recargó levemente en la espalda del mayor, finalmente podía sentir el cansancio de un día tan pesado.  De un momento a otro, le habia dado sueño y la sensación incomoda en su pecho aparecía de nuevo. Aquella resignación y pesadumbre no se iba.

Pero ya debería estar acostumbrado a vivir de esa forma. De reojo observó la cabellera pelirroja de su hyung, por quién sentía algo de afecto, pero definitivamente no le gustaba de esa forma. No le gustaban los hombres, y para él, era lo más humillante que tenía que soportar.  El fingir esa especie de relación amorosa con aquel chico, todo porque de esa forma tenía un lugar seguro donde estar. Porque definitivamente regresar a la calle no era una opción. JaeJoong, a sus diecinueve años habia experimentado lo que de verdadera la pobreza, días sin comer, sin  dormir, sin asearse frecuentemente, esa desesperación en que los días eran iguales, el tiempo se detenía y él nunca podría salir de esa pesadilla.

Por lo que absolutamente preferiría mil veces estar con EunJae hyung a que regresar a eso.

Aferró aquel libro  con el brazo libre a su pecho, era la primera vez que veía  uno de ese tipo
 Y le daba algo de envidia. JaeJoong muy apenas sabía leer  el hangul.

Cerró los ojos, disfrutando la brisa nocturna,  tratando de no pensar en ese momento acerca de su triste realidad.

Aunque en motocicleta puede ser difícil, él estuvo a punto de quedarse dormido durante el camino al departamento EunJae.

*
*
Despertó exactamente a las cinco y media. Con un dolor de cabeza torturándole, tomó una ducha rápida.
Shim ChangMin bebía café con leche, abría una de esos bocatas empaquetadas del supermercado mientras encendía la televisión. El programa de cocina se trasmitía, mostrando deliciosos platillos coreanos, ChangMin hizo un pequeño puchero mirando de reojo su comida y la del programa. Suspiró, no le vendría mal algo de ddeokbokki hecho en casa.

Tomó dos capsulas suplementarias para la resaca.  Se habia pasado anoche, todo por culpa de Park YooChun quien le incitaba a terminarse  cada botella de soju qué pedía, alegando que no se cumplían dieciocho años todos los días ¿para qué? 

Al final de todo el muy infeliz le habia dejado por irse con  aquella ex novia que se habia encontrado en el club. Vaya amigo que tenía.

Vistió su chaqueta color caqui para salir, mientras consultaba la hora en el reloj colgado en la pared, tomó su bolso del sofá donde lo habia dejado la noche de ayer. Se sorprendió al notarlo realmente ligero,  quizas demasiado.  Tomó asiento rápidamente, abriendo el cierre.

— ¿Qué? — susurró, incrédulo. El contenido del bolso era una camisa negra y celeste a cuadros, un anticuado mp3, unos converse desgastados y una billetera masculina de Hello Kitty ¿venden esta clases de cosas?, pensó extrañado.

Cuando cayó en cuenta de algo, sus manos quedaron paralizadas por lo que el bolso en un golpe  hueco estuvo en el suelo. Sus redondos ojos castaños mirando a la nada.

Este no era su bolso, si bien era de cuero negro, pero cuero de verdad. No era una imitación como este y las correas eran más largas. Y su llavero de papas fritas colgaba del cierre principal.
Revisó los cierres laterales.
No.
Vacías.
No podía ser. 

Definitivamente, estaba en grandes problemas.  Era un estúpido por no haberlo guardado correctamente en algún cajón.


Abrió la extraña billetera, esperando encontrar alguna identificación o dirección. Había seiscientos dólares solamente, lo que le hizo entender que si hubiese sido un robo no hubiesen dejado aquel dinero.  Buscó en el pequeño cierre, encontró  una foto en polaroid  a la mitad. Le pareció haber visto esa cara antes, era el chico que habia estado molestándolo anoche.  Así que él se habia quedado con el bolso del irritante sujeto, tenía que encontrarlo.

Debía llamar a YooChun, él tenía que saberla ubicación.
Entonces recordó que su celular también lo habia perdido, pero en la mesa del club.
Arrojó la estúpida e inútil imitación barata, esta chocó contra  aquella lujosa lámpara de diseñador. El caro artículo cayó al suelo, estrellándose.

ChangMin maldijo su suerte  por lo bajo.

Recogió el bolso, descuidadamente lo colgó en su hombro y salió dando un portazo.
En el mismo momento, el fuerte estruendo provocado por el golpe de la madera, taladró su cabeza.  Tuvo que recargarse levemente en la puerta, presionando sus sienes en círculos.

Hizo una mueca, pidiendo que las capsulas hicieran su función rápido.
Decidió usar las escaleras,  en vez del ascensor que podría hacerle sentir aún más mareado. Tardó quince minutos en llegar al estacionamiento, cuando finalmente visualizó su Volvo color plata por un momento de forma paranoica pensó que sus llaves estarían tambien en su bolso perdido. Suspiró aliviado, revisando en el bolsillo de su liguera chaqueta. Sus llaves estaban ahí, a salvo.

Tuvo que agradecer solo un poco a YooChun, por llegar ayer a su departamento repentinamente y así no tener que usar su precioso auto.

Después de todo era el bebé de ChangMin. Su segundo amor  después de la comida. Si llegase a perderlo no sabría cómo vivir sin él.

Con profunda devoción, el rostro ahora relajado de ChangMin le sonrió tiernamente al hermoso color plata. Cuidadosamente cerró la puerta al entrar al vehículo, aunque arrojó el pedazo de cuero falso al asiento copiloto, la foto de polaroid  salió accidentalmente del bolso.


Su sonrisa se amplió al escuchar el suave sonido del motor. El interior del auto estaba impecable, y aquel relajante aroma a nuevo era el favorito de ChangMin.

Su humor iba mejorando poco a poco, así como el dolor de cabeza desaparecía.

¿Por qué preocuparse  demasiado después de todo?  Solo debía buscar a Yoochun para saber la dirección del lugar y hablar de forma civilizada con el muchacho que debía tener su bolso.

En el peor de los casos, si aquel chico no le regresaba lo que era suyo, bien, ChangMin estaba seguro que él no sería el único que  estaría en problemas. 

Si no también el infeliz que se atreviera a quedarse con aquel bolso donde estaba su futuro. A decir verdad, ChangMin dio un poco de miedo en aquel momento. Su sonrisa se mantenía tensa, sus ojos enrojecieron y sus manos apretaron fuertemente el volante. Dio una vuelta peligrosa y rápida,  si no lo recuperaba entonces  no sólo él estaría definitivamente muy muerto.


También el pálido chico pelinegro que hacia el signo de paz de aquella fotografía lo pagaría muy caro.

.*.*                                                                                                                                                    **._.
¨*
*
— ¿A dónde vas?” —preguntó EunJae soñoliento, tallando sus ojos con el dorso de la mano

Jaejoong estaba en la puerta del departamento, a punto de salir.  Habia puesto especial atención a su cabello, usualmente simplemente lo peinaba un poco con sus dedos. Hoy lo habia cepillado cuidadosamente, su  pantalón corto  y el jersey guindo que llevaba puestos estaban recién lavados.

Sin embargo, no sabía exactamente porque esa mañana habia puesto tanta atención a su imagen cuando nunca lo hacía. El rostro de aquel castaño  apareció en su mente repentinamente. Bueno, esa no era la razón, al menos Kim JaeJoong prefería pensar que se debía a que iría a la parte rica de la ciudad.

—Tengo que salir—pronunció cuando su hyung le abrazó por la espalda, impidiéndole avanzar.


—Quédate, hagamos otra cosa

—EunJae hyung, por favor—Jaejoong se removió solo un poco entre el abrazo, entrelazó sus dedos con el mayor y suavemente deshizo el  agarre. —No voy a tardar.

El pelirrojo entrecerró los ojos,  mirándolo mal. JaeJoong mordió su labio inferior, no le gustaba para nada cuando su hyung se molestaba aunque fuera solo un poco con él. Aquel inmenso miedo a que lo echara a la calle reaparecía cuando veía su rostro enojado.

JaeJoong suspiró, resignado a sacrificarse por la causa. Después de todo era cierto, casi por dos semanas  habia estado evitando a EunJae, después de lo que habia pasado. Y es que aún no lo podía creer, su primera vez…habia sido con un chico.

— ¿Estas enojado?

— ¿Tú qué crees?,  ¿Qué fue eso de irte a dormir al sofá a mitad de la noche? — preguntó con esa voz aterciopelada. —Y ahora simplemente te ibas sin decirme nada.

—No te enojes, por favor. —JaeJoong respiró profundamente, tomó la mano del mayor. EunJae hizo ademan de soltarse  pero cuando los labios del pelinegro besaron los suyos, desistió inclinándose para profundizar el beso.

JaeJoong tuvo que soportarlo por casi un minuto hasta que EunJae  sujetó su cintura fuertemente, atrayéndolo al interior.
Tomó ambas mejillas del pelirrojo para alejarse, fingió una sonrisa apenada.

—No quiero que te enojes conmigo, hyung—le dijo algo que por lo menos era cierto.

—Humm…— EunJae sonrió de medio lado, enternecido.  Besó la mejilla del menor. —Tienes una hora.

JaeJoong rehuyó a esa mirada, resistiendo las ganas de limpiar su boca. Él no podía negar que EunJae era un joven de veinticinco años realmente apuesto pero él problema es que a JaeJoong no le gustaba de esa forma.

Tomó la deshilachada mochila  de tela colgándola en su hombro.

—Hasta luego

A sí mismo, giró sobre sus talones  mordiendo su labio. Sentía culpabilidad, cariño incomodidad por EunJae.

Caminó calle arriba  hasta tomar el autobús.
Se sentó muy atrás de este y sacó el libro que regresaría.
Pasó sus dedos por aquel nombre.

—Shim ChangMin. —Susurró.

Los grandes ojos color chocolate  que había visto tan de cerca la noche anterior vinieron a su mente. Se sonrojo al recordar la calidez que sintió de aquel cuerpo. Negó con la cabeza aturdida por sus pensamientos, guardo el libro rápidamente en la mochila.


Tuvo que tomar dos camiones, tardando  más de media hora en llegar a la zona céntrica de Seúl.
Habia venido aquí hace tres años si normal recordaba.  JaeJoong admiraba los grandes y lujosos  edificios, las personas caminaban rápidamente, las calles estaban realmente limpias.  

Todo era tan diferente al lugar donde JaeJoong habia vivido siempre, sin embargo se prometió que algún día  caminaría por las avenidas abarrotadas de gente disfrutando del hermoso paisaje de urbanización sin ninguna de las preocupaciones que tenía ahora.  

Recargó su cabeza en la ventana,  reprimiendo un suspiro.  A veces no se entendía a sí mismo, días simplemente quería mantenerse como estaba justo ahora,  engañando a EunJae con sentimientos falsos, trabajar para sobrevivir, solo eso. Otras veces quería huir de todo, superarse, aspirar a algo más que recibir  una buena propina, dejar de depender de su hyung.
Tomó la mochila, bajando del  vehículo. Según las indicaciones que le habían dado cuando subió al segundo camión, estaba en Handong.  La zona comercial, donde se supone la universidad estaría.

Caminó un par de cuadras,  distrayéndose un par de veces en las vitrinas de los locales,  viendo las cosas quejamos podría comprar.   De un momento a otro, se veían más jóvenes que adultos caminando por la alameda.  Levantó la vista, a lo lejos.
Visualizó un enorme edificio  un tanto moderno.  El Tecnológico de Seúl. 

Por un momento pensó que no lo dejarían entrar, que le pedirían alguna identificación, pero tantos jóvenes entraban y salían  por lo que se entremezcló  en un pequeño grupo.  Seis iban metidos en su plática, pero uno de ellos no. Casualmente fue con quien JaeJoong chocó por estar  mirando a otro lado vigilando a los guardias mientras caminaba.

—Ups, lo siento. — Susurró bajito, tratando de pasar desapercibido para finalmente poder alejarse del campo visual de los vigilantes.

— ¿Intentado entrar a una institución privada? Tsk. —YooChun negó con la cabeza, chasqueando la lengua con diversión.

—E-e-h… no es cierto. Puedo entrar aquí si quiero.

JaeJoong se adelantó como si no lo hubiese escuchando pero el otro chico lo alcanzó rápidamente.

— ¿De verdad, JaeJoong? —  Alzó una ceja, sonriendo.

— ¿Cómo sabes mi nombre? — JaeJoong volteó a ambos lados. ¿De verdad no encajaba ahí? ¿Se veía tan pobre que era imposible entrar aquí?  ¿Y por qué ese chico se sabía su nombre?

—Nunca olvido un rostro y menos uno cómo el tuyo. Hablamos  un segundo ayer, en el club, bien en realidad te pedí unas bebidas. Tú uniforme tenía tu nombre.  Además no dejabas de ver a mi amigo ¿eh? Incluso mi ex lo notó — YooChun palmeó la espalda de JaeJoong. —Pero no puedes acosarlo así, si no lo conoces mucho ¿Verdad?

— ¡No lo estoy acosando! — gritó en un susurró, intentando no llamar la atención. Se alejó del chico que vestía ropa costosa

—Oh, sí, sí seguro —rió, guiñándole un ojo de forma cómplice.
—Es en serio —JaeJoong rebuscó en su mochila. Sacando el libro de ChangMin  —Esto es de tu amigo,  él se quedó con mi bolso, así que vine a que me lo devolviera.

—   Oh my god!  ¿Ustedes durmieron juntos? — YooChun cubrió su boca, divertido. Bien que ChangMin habia disfrutado su cumpleaños. Y él que se había sentido tan solo un poco mal por haberlo abandonado  en el club sin avisarle.

— ¡Que! ¿Cómo se te ocurre eso? —preguntó JaeJoong escandalizado.

—Oh, vamos…se quedaron con las cosas del otro…
El pelinegro le interrumpió. —Como sea. Necesito hablar con él.  ¿Sabes dónde puedo encontrarlo?

—No tenemos la misma clase  pero puedo llevarte hasta él. Siempre llega a la misma hora con el amor de su vida — YooChun le sonrió amablemente, por un solo un rápido  instante JaeJoong creyó que era una buena persona. —Haré todo lo que me pidas. ¡Oh! ¡Mi ChangMini ya no es virgen!  ¡Gracias, JaeJoong!

Reitero, por un efímero instante.

*
*
*¨:.
ChangMin estacionó su preciado volvo  con mucho orgullo.  Caminó por el estacionamiento para estudiantes con una momentánea sonrisa, su volvo era el mejor auto de todo el lugar.

Hasta que dicha sonrisa desapareció cuando visualizó  a su mejor amigo YooChun sonriendo  divertido, justo como cuando tenía algo mente.
Suspiró.
No estaba para esas cosas hoy. Esa clase de expresión siempre aparecía cuando YooChun arreglaba una cita con alguna chica para él.

Pensó en ignorarlo por esta vez, cuando recordó que tenía que saber la dirección del club. ¿Cómo pudo haberlo olvidado?  ¡El cheque de la cuarta parte de su herencia estaba ahí!

Tristemente, su herencia estaba dividida en cuatro partes;  diez millones, veinte, veinte y otros diez. Le habían entregado el primer cheque anual con el cual ChangMin podría pasar el dinero de la cuenta de su padre a la suya. Pasaría otro año para que volvieran a darle otro. Hasta cumplir  veinte años recibiría toda la exorbitante cantidad de sesenta millones de dólares.   Por mientras  recibiría un cheque por año hasta alcanzar determinada edad. Todo un fastidio.

Lo peor de todo es que debía buscar al muchacho para recuperar el cheque. Solo una vez se le era entregado, además el abogado de su padre vivía en América, sería casi imposible poder ponerse en contacto con él para pedirle otro de los de los tres cheques restantes que le habia echo su padre. Esos cheques no podían repetirse pues tenían la firma del señor Shim, él y su hermana, quien no veía desde los cinco años,  eran los únicos herederos. Solo con esos cheques podía pedir el dinero de la cuenta de su padre en el banco.

Se detuvo en seco. ¿Entonces no podría  cobrar  nunca el dinero del primer cheque? ¿O  tendría esperar hasta el año siguiente a que el abogado regresará a Corea para hablarle del incidente?  ¿Qué haría sin dinero por todo un año?

Era un hecho que él no estaba dispuesto  dejar aquellos diez millones sin cobrar nunca.  El abogado debía tener una alternativa para… no… No era momento de alarmarse por algo como eso.

Él recuperaría ese pedacito de papel demasiado valioso, tenía que hacerlo. Era de vida o muerte.

Repentinamente una mano en su hombro lo sobresaltó.

— ¡ChangMin-ah! ¡Estaba llamándote!

—YooChun, necesito que me lleves a ese club de nuevo, por favor. — ChangMin pidió con determinación.

Al ver esto, YooChun rió en carcajadas.

—Ahh que lindos son ustedes. — Murmuró con ternura después, negando con la cabeza, sacudió los cabellos de ChangMin como si fuese un perrito.

— ¿De qué estás hablando? — el castaño le miró como si se hubiese vuelto loco, bueno, aún más loco.

— ¿Es amor a primera vista, verdad? —YooChun le sonrió orgulloso.  —Creces tan rápido, aún recuerdo  cuando te enamoraste de mi pastel de cumpleaños a los seis años y  decías que no querías que lo mataran—  y volvió a reír, pero esta vez abrazando a ChangMin. 

—Estas…Drogado—  siseó, zafándose rápidamente de los brazos  de quien comenzaba a tenerle miedo.

—No, no,hoy no— YooChun ignoró el gesto de ChangMin, rodeó con un brazo los hombros del menor, conduciéndolo hacia el edificio más cercano, hasta las bancas del pequeño jardín frente a este.

ChangMin le miraba desconfiado, hasta que volteó  al frente.

— ¡Joongie! — llamó.
ChangMin visualizó a un muchacho pelinegro, algo fuera de lugar indeciso entre sentarse o mantenerse de pie.

Era el chico de ayer.

Soltándose del brazo del mayor, corrió hacia él.
YooChun vio aquello enternecido, como  lo más romántico que habia visto. ChangMin corriendo hacia su amado quien estaba debajo de un árbol de cerezos.


—Ahh, el amor…Soy todo un Cupido —levemente dio un toquecito a su quijada con el puño cerrado, felicitándose, segundos  después fue a su clase, dejándolo a los dos enamorados tiempo para ellos solos.

Tantos años habia estado esperando a que ese  pequeño ChangMini tuviera una novia, incluso si fuese un chico  también  estaba perfecto.


*
*
— ¿Y bien? —  preguntó ChangMin, algo molesto.
— ¿Shim Chang...?

—Sí y  no me interesa—  le interrumpió antes de que JaeJoong dijese su nombre. — ¿Lo tienes?

JaeJoong desvió la mirada. Los ojos de ChangMin, esos grandes ojos le ponían nervioso si de por sí la situación era preocupante. El castaño de verdad parecía desesperado por tener sus cosas de vuelta.

“Tranquilo, JaeJoong, lo valioso en ese bolso eran los libros.” Tragó saliva. “Él debe entender. ¿Verdad…?”

Sacó el libro de su mochila. Entregándoselo al más alto quien lo observó interrogante.

— ¿Y el bolso? —  JaeJoong sintió un escalofrío. ChangMin no estaba ni un poquito interesado en el libro, él quería el bolso que le habían robado.

— ¿Qué habia en él? — preguntó. Se alejó un poco, cuando después de preguntar ChangMin se acercó amenazante  a él.

— ¿Dónde está?

—Escucha, yo…—piensa rápido, Kim JaeJoong. — ¿Dónde está el mío?

—Está en mi auto, sígueme. —  JaeJoong asintió. Caminando detrás de ChangMin, mientras veía la espalda de aquel alto muchacho sintió miedo. ¿Y si habia algo más ahí? ¿Y si él bolso era uno de esos que valía una fortuna como a los ricos les gustaba comprar?  ¿Cómo le pagaría eso? No creía que alcanzaran sus seiscientos dólares.

Su pulso se aceleró. Dio media vuelta, alejándose del castaño caminando rápidamente, cerró los ojos comenzando acorrer como loco. No pasaron más de treinta segundos cuando un enojado ChangMin tomó por el brazo de regreso, casi arrastrándolo hacia un coche plateado.


— ¡Más te vale no huir, solo yo puede cobrar ese cheque! — siseó, abriendo la puerta de su volvo, tomó el bolso de JaeJoong y se lo dio bruscamente.

—Dame el mío —  JaeJoong apretó lo entre sus brazos, sintiendo su ropa dentro. ¿Cheque? ¿En el bolso?

— ¿Qué estas esperando? ¿No lo tienes aquí? Vamos, no tengo tiempo—  apremió el menor.

Dio un paso hacia atrás. — ¿Un cheque? ¿De cuánto era? — Tal vez pueda pagárselo poco a poco…

—Mucho dinero. — Respondió con sospecha, temiendo lo peor. — ¿Por qué lo preguntas? ¿Lo tienes, o  no?

—No — suspiró JaeJoong con los ojos cerrados, resignado.

ChangMin lo tomó del cuello de la camisa. — ¿Qué?   ¡¿QUÉ?! —Le sacudió fuertemente. — ¿¡Estas bromeando, verdad? ¡Tienes que estar bromeando!

— ¡Me lo robaron! — JaeJoong como pudo quitó las duras manos de su cuello. — ¡No fue mi culpa, tú me dejaste solo y te fuiste en el taxi que pedí para MÍ!

ChangMin le miraba con los ojos totalmente abiertos. —Vamos, dí que no es cierto— susurró.

El pelinegro le miró preocupado de que pudiese estar en shock, un ataque de nervios. —Te lo pagaré ¿está bien?

—En tu vida —  murmuró lentamente.  —Diez millones. ¿Puedes pagarme diez millones, verdad? ChangMin rió histéricamente, asintiendo.

— ¿D-De wons? —  Un mareo. Estaba a punto de desmayarse.

—Dólares. —Susurró ChangMin mirando a lanada.

A Jaejoong le temblaron las rodillas.
Pensó fugazmente, en que no habia desayunado  antes de que todo se volviera negro.

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